Antisoma: ¿el ocaso de una estrella?
Por José María Cabral • 5 Apr, 2010 • Sección: Empresas y NegociosEn los últimos meses, más de una decena de drogas para combatir distintos tipos de cáncer, arrojaron resultados negativos en estudios Fase III, y debieron discontinuarse o someterse a una severa revisión de sus posibilidades.
Estos fracasos no suelen hacer distinción en cuanto al tamaño de las empresas. Le pasó tanto a Pfizer (figitumumab, sunitinib) y a Sanofi-aventis (aflibercept), como a Novelos (Nov-002) y a Poniard Pharmaceuticals (picopatlin). Sin embargo el impacto en las compañías más pequeñas puede llegar a ser devastador.
Antisoma es una pequeña firma biotecnológica con base en Londres, con poco más de una década de existencia. Su modelo de negocios es sencillo: adquiere drogas que considera con posibilidades a instituciones académicas de investigación o dedicadas al cáncer, y luego las desarrolla, con la intención de poder licenciarlas a terceros o de llegar eventualmente a comercializarlas.
La droga más avanzada en el pipeline de Antisoma es el ASA404, un agente disruptor de la red de vasos sanguíneos en la cual se apoya el tumor para sobrevivir y crecer. Los datos obtenidos en un estudio Fase II habían resultado muy auspiciosos. De un grupo de pacientes afectados de cáncer de pulmón de células no pequeñas (non-small cell lung cancer) y que por primera vez recibían algún tipo de tratamiento, se randomizaron 73 para el mencionado estudio. Los pacientes tratados con ASA404 más quimioterapia, tuvieron un promedio de sobrevida de 14 meses, comparado con 8.4 meses en los que sólo habían recibido quimioterapia.
El ASA404 había sido previamente licenciado a Roche en el año 2002, pero esta se desistió del acuerdo a mediados del 2006. En el 2007, Novartis obtuvo los derechos mundiales sobre la droga mediante un pago inicial de US$ 75 millones, haciéndose cargo de la administración y los costos del desarrollo de la misma en su fase avanzada. En total, Antisoma podría haber recibido hasta US$ 890 millones por su operación con Novartis, a medida que ciertas etapas se cumplieran exitosamente. En su momento, la operación se consideró riesgosa para esta última –que apostaba a obtener ventas anuales estimadas superiores a los US$ 1.000, de llegar a aprobarse la droga-, y muy beneficiosa para Antisoma.
El momento de la verdad llegó con ATTRACT-1, un estudio para el cual se randomizaron 1200 pacientes y cuyos resultados interinos se acaban de conocer. La información entregada por Antisoma señala que un análisis intermedio que estaba planificado, ha demostrado que “la continuación del estudio resultaría inútil, puesto que existe escasa o ninguna perspectiva de demostrar un beneficio de sobrevida con ASA404 en este escenario”.
La estampida de los inversores no se hizo esperar y las acciones de Antisoma cayeron en picada. Tanto así, que su valor en bolsa, neto de una posición de efectivo que superaba los US$ 67 millones a Febrero de este año, era poco más de US$ 7 millones al concluir Marzo. Sólo monedas, para la que alguna vez se consideró una de las estrellas más brillantes del sector biotecnológico inglés.




